Guía práctica “50 preguntas sobre planes y fondos de pensiones”

December 2nd, 2016 by comunicación No comments »

Fuente: AVIVA.ES

Pocos momentos del año son tan propicios para recuperar la guía “Las 50 Preguntas sobre planes y FFPP” del Instituto Aviva, actualizada a junio de 2016. Llega noviembre y cada año se anticipan más las campañas de publicidad de bancos y aseguradoras estimulando la contratación o traspaso de un plan de pensiones. Llegado este momento, como en la contratación de cualquier producto financiero, es importante tener claros cuáles son los aspectos básicos que han de atenderse antes.

En su labor en materia de Educación Financiera, el Instituto Aviva da respuesta a las principales cuestiones sobre planes de pensiones en un documento que cuenta con el aval de la iniciativa Finanzas para todos. La guía “Las 50 preguntas sobre planes y FFPP” resuelve las claves que te ayudarán a comprender todo lo que necesitas saber sobre este vehículo de ahorro para la jubilación: conceptos básicos, aspectos relativos a las aportaciones, el funcionamiento de los planes e información sobre el cobro de las prestaciones.

Cada vez es más necesario ahorrar para el día de mañana. Continuamente escuchamos noticias que cuestionan la viabilidad del sistema de pensiones de la Seguridad Social como consecuencia, principalmente, de la baja tasa de natalidad y el aumento de la esperanza de vida. Por ello es fundamental pensar en cómo complementar la pensión que uno mismo recibirá de la Seguridad Social una vez jubilado, para así poder seguir manteniendo un determinado nivel de vida.

Los planes de pensiones son un instrumento idóneo para ello, ya que su finalidad es precisamente complementar la previsión social de forma privada y voluntaria. La normativa fiscal viene a reconocer la importancia de esta fórmula de ahorro previsión regulando un tratamiento fiscal francamente favorable, que se plasma en las siguientes medidas:
•El reconocimiento de un incentivo fiscal para las aportaciones realizadas a los planes de pensiones.
•El diferimiento en la tributación hasta la fecha de inicio de cobro.
•La vinculación de la tributación, a partir de la fecha de jubilación, a las cuantías efectivamente cobradas anualmente.

Descárgate la guía “Las 50 preguntas sobre planes y FFPP”.

La reforma de las pensiones que viene: nuevos impuestos, menos gasto o ‘tijeretazo’ a las bonificaciones

October 24th, 2016 by comunicación No comments »

Fuente: ELECONOMISTA.ES

Campeones europeos en longevidad, con una tasa de fecundidad casi por los suelos (los últimos datos demográficos del INE son para reflexionar), un número creciente de dependientes en el Sistema, el nivel de paro en el 20% de la población activa y un déficit superior al 1,5% del PIB en la Seguridad Social. Que la reforma de las pensiones en España es necesaria, es un hecho, ahora bien, los expertos consultados difieren en el modo en que el próximo Gobierno debiera abordarla.

Más o nuevos impuestos, reducir el gasto en pensiones, eliminar bonificaciones y, sobre todo, una reforma más en profundidad del mercado de trabajo son algunas de las opciones que se barajan para mantener a flote el Sistema. Las opciones son múltiples y el objetivo, evidente: garantizar la sostenibilidad de las pensiones, en un momento en que el Gobierno en funciones reconoce que el agujero de la Seguridad Social alcanzará los 19.000 millones este año y los 16.000 el próximo, lo que podría agotar el Fondo de Reserva como mucho en año y medio.

La vía de los impuestos

Es la medida que ofrece más variables. Carlos Martínez, director general del IMF Business School se muestra rotundo: “si no hay un fuerte crecimiento económico y un aumento del empleo en los próximos años, habrá que dotar al sistema de más recursos vía impuestos o seguir rebajando las pensiones”. Eduardo Bandrés, Catedrático de Economía de la Universidad de Zaragoza sostiene que una solución pasaría por elevar el IVA para dotar de sostenibilidad a un sistema que confiaba en un aumento anual del 5,5% de los ingresos “que no se está cumpliendo”. Para ello, los poderes públicos deberían hacer un ejercicio pedagógico importante que explique a los ciudadanos que hay que encontrar soluciones para garantizar el cobro de prestaciones dignas.

Mientras, Rafael Domenech economista Jefe de Economías Desarrolladas de BBVA Research apuesta por sustituir la financiación mediante cotizaciones sociales por impuestos indirectos, lo que aumentaría la tasa de empleo y reduciría la desigualdad (es lo que se denomina devaluación fiscal). En su propuesta de mejora del sistema recordaba ejemplos en este sentido en países como Dinamarca, donde menos del 2% de las rentas del trabajo financian las pensiones.

Desde CCOO proponen que sean los impuestos y no las cotizaciones sociales los que financien las pensiones de viudedad y de orfandad, en tanto que no son pensiones contributivas -no se ha cotizado previamente por ellas-. El Pacto de Toledo abordará esta medida que se iría aplicando, en todo caso, de forma paulatina y que equivaldría, en la práctica, a una nueva separación de fuentes.

Eliminar bonificaciones

Los expertos también creen que sería necesario eliminar todas las bonificaciones que puedan sustituirse por alternativas más eficientes para crear empleo de calidad. Es decir, aplicar cambios en la regulación laboral que incentiven el empleo indefinido, en vez de bonificarlo de forma temporal.

Destopar las bases máximas de cotización

Otra de las ideas que se incorporan al debate es la de destopar o quitar el límite a las bases máximas de cotización sin un aumento de la pensión máxima. De esta forma, los salarios más altos cotizarían por las rentas que hubieran percibido realmente, sin topes, lo que significaría pagar más en cotizaciones. Los sindicatos calculan que la Seguridad Social deja de recaudar algo más de 7.000 millones de euros al año por esta vía. Sin embargo, otros expertos alertan de que esta iniciativa encarecería el factor trabajo y podría reducir el empleo.

Cambios en el mercado de trabajo

Los analistas ven clave que el nuevo Ejecutivo se plantee una reforma del mercado de trabajo que sirva para aumentar el empleo y, sobre todo, la productividad, uno de los temas fundamentales que señala el propio Domenech. Se trataría de aprobar cambios estructurales que rebajen la tasa de paro, eleven la de ocupación e incrementen, también, los salarios, de forma que las aportaciones a la Seguridad Social sean mayores. Es un camino lento pero, a la larga, más positivo para los ciudadanos.

Además de aumentar la tasa de empleo, las reformas deberían servir para atraer capital humano, sobre todo cualificado, de manera que la inmigración retrasara el envejecimiento.

Jubilarse a los 67

La jubilación a los 67 debe universalizarse, sin dar lugar a excepciones, en opinión de Martínez, que apuesta por eliminar las prejubilaciones y por volver a revalorizar las pensiones de acuerdo con el IPC, entre otras medidas.

Un sistema más simple y justo

Íñigo Sagardoy, presidente de Sagardoy Abogados sostiene que las reformas deberían pivotar sobre cinco principios. Es básico que exista un consenso social, ajeno a intereses políticos, para conseguir una reforma integral y no “parches”. También tiene que haber mayor responsabilidad personal de los ciudadanos, con corresponsabilidad del sistema público y privado de pensiones -al modo anglosajón-. El sistema tiene que ser simple y transparente, deberían reducirse los regímenes de la Seguridad Social y que cada ciudadano conociese de formas exhaustiva la pensión que le corresponde. Pero además, debe ser un modelo justo, porque tiene que lograr el equilibrio presupuestario y dotar de rentas mínimas suficientes a los pensionistas en cada momento. Por último la reforma debe conseguir un Sistema eficiente y sostenible en el tiempo, para lo que los cambios aplicados en 2013 van, en su opinión, en la dirección correcta.

La demografía no perdona

En un artículo reciente, Ignacio Conde-Ruiz, director de investigación de Fedea recordaba que España tiene una de las esperanzas de vida más elevadas, tanto al nacer como a partir de los 65 años, de toda Europa. Las mujeres españolas son campeonas en longevidad con una expectativa al nacer de 86,2 años. De hecho, entre los países de la OCDE sólo Japón nos supera en esperanza de vida al nacer. A esto se suma que España tiene una de las tasas de fecundidad más bajas de los países desarrollados, con 1,32 hijos por mujer en edad fértil -en los países desarrollados y para mantener constante el tamaño de la población sin movimientos migratorios esa tasa debería estar en 2,01 niños-.

Desde los Cuadernos de información económica de Funcas, José Antonio Herce añade a lo anterior el hecho de que en España la población activa puede reducirse en 900.000 personas hasta el año 2025, lo que dificultará la renovación generacional de la fuerza de trabajo en las empresas, con escasez de mano de obra joven, y la necesaria adaptación a la digitalización de la economía.

¿Vas a vivir más de cinco años de alquiler? Mejor, cómprate el piso

October 5th, 2016 by comunicación No comments »

Fuente: ELMUNDO.ES

Tras el estallido de la burbuja inmobiliaria, el número de personas que vive en régimen de alquiler se ha multiplicado por tres hasta llegar al 21,2%. Aunque esta marca continúa lejos de países como Alemania (52,5%) o Dinamarca (63,3%), supone un crecimiento importante que pone en entredicho la supremacía tradicional de la compra frente al alquiler de vivienda habitual.

El economista Gonzalo Bernardos, director del Máster en Asesoría, Gestión y Promoción Inmobiliaria de la Universidad de Barcelona, sostiene que “ahora comprar es una decisión mucho mejor que alquilar” debido fundamentalmente a los tipos de interés bajos y a las expectativas de revalorización.

Para calcular qué opción es más barata para nuestro proyecto de vida se deben considerar al menos cuatro factores importantes: los tipos de interés (sobre todo si necesitamos pedir una hipoteca), el precio del alquiler, el plazo de tiempo en el que tengamos el horizonte y las alternativas de inversión.

Partiendo de un ahorro de 45.000 euros disponibles, pensemos en una vivienda de segunda mano cuyo precio de venta sea 150.000 euros. El banco sólo financia hasta el 80% del valor de tasación, así que el importe máximo que el comprador puede pedir prestado es de 120.000 euros. Esto supone que, en el momento de la adquisición, debe pagar de sus ahorros los 45.000 euros que tiene: 30.000 se convierten en ladrillo (no los pierde, sólo se transforman) y los otros 15.000 se gastan en impuestos, notaría, etc.

Esa misma vivienda en el mercado de alquiler tendría un precio de unos 670 euros al mes. En el momento de firmar el contrato, el inquilino paga únicamente los 670 euros de la fianza (que en teoría se recuperan en el futuro) y los 670 euros del mes corriente (que sí se pierden). En total, desembolsa 1.340 euros y conserva 43.660. Al final del primer día, las cuentas favorecen claramente al alquiler.

Si llevamos la mirada a cinco años después, la situación cambia de forma extraordinaria. Al comprar la vivienda, el comprador formalizó una hipoteca de 120.000 euros que devolverá en, digamos, 20 años con un interés fijo del 2,5%. En cuotas de 636 euros mensuales, al final del quinto año el comprador ha devuelto unos 24.600 euros del importe pedido, pero también ha gastado 13.500 euros en intereses.

La cuota puede bajar si se extiende el periodo de amortización, aunque a costa de pagar más intereses por una vida más larga del préstamo. Esta opción permite evitar situaciones de angustia económica en el día a día. Bernardos recomienda unos límites «conservadores»: para ingresos de 2.000 euros mensuales, la cuota hipotecaria no debe superar el 30%; para ingresos de 6.000, podemos llegar al 50%.

Nuestro banco acreedor también exige suscribir un seguro de vida y otro de hogar antes de conceder el préstamo. A la condición de propietario se le añade la obligación de pagar la comunidad de vecinos y el IBI al Ayuntamiento. Estos gastos agregan, para este caso, unos 160 euros más cada mes aparte del monto de la letra.

Pasados los cinco años, el comprador pierde 37.800 euros entre impuestos, intereses y gastos asociados a la propiedad, pero conserva 54.600 euros transformados en un activo (el piso) que puede disfrutar o vender cuando quiera.

En el otro lado, el inquilino que cinco años atrás firmó el contrato de alquiler ha pagado durante todo este tiempo 40.870 euros a su casero (suponiendo que no le haya subido la renta nunca), de los que sólo puede recuperar los 670 que entregó en concepto de fianza.

Tras cinco años los gastos del alquilado suman 2.400 euros más que los del propietario y, en consecuencia, su patrimonio es inferior al de éste en la misma medida. Esta brecha se ensancha con el tiempo: a los 10 años, el propietario ya tendrá un patrimonio de 82.500 euros y el inquilino sólo conservará 59.700 euros habiendo realizado el mismo sacrificio que él. Esto sucede porque el propietario cada mes debe menos dinero, así que paga menos intereses. Como las cuotas se mantienen estáticas, el capital amortizado cada mes crece un poco más rápido que el anterior. Con un esfuerzo económico similar al del comprador, el patrimonio del arrendatario tiende a consumirse a un ritmo lento pero constante.

Pero no todo son inconvenientes para el inquilino. Una de las grandes ventajas de vivir de alquiler es que el ahorro siempre está disponible para disfrutarlo o gastarlo, todo o en parte. Esta liquidez permite invertir en depósitos, fondos de inversión, Bolsa, o en su propia empresa. La rentabilidad obtenida por estas vías determina en qué grado le merece la pena el régimen de propiedad. Estas inversiones están sometidas a un cierto grado de riesgo, habida cuenta de que los depósitos garantizados se remuneran en la actualidad por debajo del 1% TAE.

Adicionalmente, la vivienda usada también tiende a revalorizarse (el último dato apunta un ritmo del 3,2% interanual), lo cual bascula aún más la balanza a favor del propietario… pero sabemos que los precios también pueden caer. El profesor Bernardos señala que «en economía todo depende de supuestos. El año en que la compra empieza a ser mejor que el alquiler también depende de la revalorización. Si la vivienda se revaloriza notablemente, al poco tiempo ya será mejor comprar que alquilar».

Una subida de los tipos de interés perjudicaría el bolsillo de los hipotecados a tipo variable y mejoraría la remuneración de los ahorros de los arrendatarios. El papel de la inflación en España hoy no adquiere gran relieve, pero en otras economías puede ser determinante.

Desde 2012 se han ido eliminando todas las deducciones fiscales estatales tanto para compra como para alquiler. Sin embargo, casi todas las Comunidades Autónomas (salvo Murcia, Baleares y La Rioja) sí ofrecen alguna ventaja al alquilado si cumple requisitos de edad y renta. Esto podría mejorar a corto plazo la conveniencia del alquiler.

En resumen, partiendo de un capital determinado, en general hoy resulta más provechoso comprar vivienda que vivir de alquiler a largo plazo. La habilidad personal en rentabilizar inversiones alternativas al sector inmobiliario y la evolución de variables macroeconómicas y fiscales le pueden dar la vuelta a esta situación o reafirmarla aún más.

FORMULACIÓN DE LA CALCULADORA:

La aplicación sirve para hallar el punto en el que el patrimonio de un comprador sería superior al de un arrendatario, partiendo ambos del mismo capital inicial y haciendo mensualmente el mismo esfuerzo económico.

La estimación de los costes de compra se calcula hallando el 9% del precio de la vivienda sumado al 2,5% del capital pedido al banco, si lo hubiera. Estos valores son orientativos y pueden variar sensiblemente según el precio de la vivienda, si ésta es nueva o usada, o en función de la comunidad autónoma.

Las cuotas hipotecarias se calculan según el sistema francés y asumiendo un tipo de interés fijo durante toda la vida del préstamo. No se tiene en cuenta el factor de la inflación, la actualización del precio de los alquileres ni de la revalorización de la vivienda, por lo que los cálculos pierden exactitud según se amplía el plazo temporal.

El valor mostrado por defecto para el cálculo del IBI es orientativo ya que este impuesto es diferente en cada municipio y depende del valor catastral. No se contabilizan las deducciones autonómicas al inquilino que existen en algunas CCAA. Todos los valores son aproximados con objeto únicamente divulgativo.

NOTA METODOLÓGICA DEL CASO EXPUESTO:

El supuesto se ha realizado sobre la base de un ahorro previo, tanto en compra como en alquiler, de 45.000 euros disponibles. Para el cálculo de los gastos de compra se ha tenido en cuenta un ITP del 6% (Madrid) y unos gastos conjuntos de notaría, Registro de la Propiedad y gestoría de 1.520 euros.

El préstamo hipotecario se habría constituido con tipo de interés fijo al 2,5% con una comisión de apertura del 0,5% y con unos gastos de 1.321 euros. A este importe se añade el IAJD de 1.250 euros.

El cuadro de amortización se corresponde con el sistema francés. En las proyecciones de patrimonio y gastos no se contempla inflación ni revisiones en el precio de los alquileres. Tampoco se aventura revalorización alguna de la vivienda comprada ni de los ahorros del arrendatario. La comparativa implica un esfuerzo mensual similar (795,05 euros) en ambos casos: el comprador los destina al pago de los gastos derivados de la propiedad (159,17 euros) y a la cuota hipotecaria (635,88 euros), mientras que el arrendatario los dedica al pago del alquiler (670 euros) y a aumentar su ahorro (125,05 euros).

No se tienen en cuenta las deducciones autonómicas al inquilino que existen en algunas CCAA. Todos los valores son aproximados con objeto únicamente divulgativo.

La jubilación para un autónomo que siempre cotizó lo mínimo

August 26th, 2016 by comunicación No comments »

Fuente: CINCODIAS.COM

Una de las principales preocupaciones de los trabajadores autónomos en edad de jubilarse es conocer cuánto van a recibir en concepto de pensión. Este indicador es principalmente importante para aquellos profesionales que cuentan con un periodo de cotización mínimo, por lo que han de calcular cuál es la cantidad exacta con la que podrán contar a partir del momento en que se jubilen.

En primer lugar, hay que tener en cuenta que para cobrar una pensión se debe haber cotizado, como mínimo, 15 años a la Seguridad Social. En estas circunstancias, la paga con 15 años cotizados es de 380 euros al mes, aproximadamente, con 14 pagas anuales. Una cifra que dista de aquellos profesionales que cuentan con el máximo de años cotizados, la cual es de 760 euros al mes, también fraccionados en 14 mensualidades.

Para conseguir cobrar la pensión mínima se requiere cumplir dos aspectos, de un lado tener cotizados 15 años de vida laboral, de los cuales dos se deben haber trabajado en los últimos 10 años, así como estar al corriente en el pago con las cuotas de la Seguridad Social. En el caso de que no se llegue a cumplir con estos dos aspectos, se puede solicitar una pensión no contributiva en la Consejería de Asuntos Sociales de la Comunidad Autónoma.

Ambos indicadores, la cuantía de las pensiones y los requisitos para acceder a ella, hacen muchos de los trabajadores cambien su base de cotización en torno a los 50 años, con la que obtener una pensión más elevada. Sin embargo, para hacer este cambio hay que tener en cuenta las modificaciones legales llevadas a cabo durante esta legislatura. Entre ellas, el retraso de la edad mínima de jubilación y la prolongación temporal del análisis de la base de cotización.

Cambios legales

Así, a partir de 2025 la base de cotización que se tomará pasará a ser de los últimos 15 años cotizados a 25 años. De igual modo, la jubilación se calculará a partir de los 67 años, dos años más que hasta ahora, que para cobrar el 100% de la pensión se debía trabajar hasta los 65 siempre y cuando se hubiesen trabajado 35 años cotizando. De hecho, para jubilarse a esta edad se deberá haber cotizado, al menos, 38 años.

Ambos indicadores constatan el clima de incertidumbre que se va a producir en los próximos años en España, ya que la proporción de cotizantes disminuirá a medida que se incremente la población pensionista. De ahí que sean numerosas las voces que clamen por el ahorro y la capitalización individual a través de la apertura de un plan de jubilación.

Una vuelta a la fiscalidad de los fondos

August 26th, 2016 by comunicación No comments »

Fuente: CINCODIAS.COM

En el transcurso de la crisis los fondos de pensiones han perdido nada menos que el 38% de los partícipes con aportaciones sujetas a deducción fiscal; si en 2007 casi 4,4 millones de españoles hacían aportaciones, en 2015 solo las hacen 2,8 millones. Esta evolución no quiere decir que quienes aportaban al principio de la crisis hayan dejado de tener una parte de sus ahorros en los fondos de pensiones, sino que no disponen de renta liberada suficiente como para mantener el ritmo de aportaciones, como consecuencia precisamente de la pérdida de capacidad de ahorro que ha generado el ajuste de empleo y de salarios. Según los datos proporcionados por Hacienda, la mayoría de los partícipes que mantienen su aportación puntualmente, o que al menos lo hicieron en 2015, se concentra en los tramos de renta de 12.000 a 60.000 euros, aunque el grueso de la deducción está en las rentas más elevadas, a partir de los 60.000 euros.

En la última reforma fiscal, el Gobierno recortó las aportaciones anuales máximas con posibilidad de deducción, aunque no parece que tal circunstancia haya tenido nada que ver en este descenso de los partícipes que ceban regularmente su fondo. La limitación solo ha servido para aliviar los gastos fiscales, y para limar la falta de progresividad de la deducción, que beneficia más a las grandes aportaciones si provienen de partícipes con rentas elevadas.

Es lógico considerar que la caída de partícipes con aportación regular es únicamente fruto de la crisis, y en absoluto de ningún cambio en los planteamientos fiscales, y que una recuperación de la economía, del empleo y de la renta, facilitará también el avance del ahorro y la vuelta de las aportaciones de los fondos de pensiones. La capacidad de la fiscalidad para movilizar el destino del ahorro es muy importante, como ha ocurrido en el pasado con inversiones como la vivienda. No debe despreciarse, y en absoluto recortarse, dado que las dificultades venideras de la Seguridad Social para sostener prestaciones de retiro tan generosas como las actuales aconseja que la población busque complementos a sus rentas de jubilación por la vía del ahorro personal. El Gobierno debe, además, informar, como es su compromiso adquirido hace años, de la estimación de pensión para los cotizantes de más de 50 años, para que dispongan de capacidad de maniobra con su ahorro y puedan complementar su pensión si lo estiman oportuno.

Está por ver que un replanteamiento de la deducción que beneficiase más a las rentas más bajas tuviese un efecto beneficioso para los partícipes de rentas modestas. En todo caso, el tratamiento que el rescate de los fondos tiene en términos fiscales puede convertirse en un desincentivo para la capitalización, ya que tanto las aportaciones como sus rendimientos tributan como rentas anuales regulares, sin ningún alivio que incentive el ahorro.

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